En el pasado, etiquetas como “biodegradables” y “bolsas ecológicas” carecían de especificaciones claras, lo que generaba incertidumbre entre los consumidores sobre dónde y en cuánto tiempo se degradarían. Con la implantación de la nueva norma nacional sobre bolsas de plástico biodegradables, estos problemas se resolverán de forma sistemática.

La nueva norma nacional establece claramente que los envases deben indicar de forma clara las condiciones ambientales de degradación, la composición de los materiales y
normas ejecutivas aplicables.
El umbral de la tasa de degradación se ha elevado de 60% a 90%, con ciclos de degradación estrictos definidos para distintos escenarios. Básicamente, deberá degradarse por completo en un plazo de 180 días en condiciones de compostaje industrial, y en un plazo máximo de dos años en el suelo y en el medio marino.
Para resolver el problema de la fragilidad, la nueva norma nacional ha optimizado especialmente las pruebas de resistencia a la carga, resistencia a las caídas y rendimiento de estanqueidad, rompiendo por completo el estereotipo de que los productos ecológicos son sinónimo de calidad inferior. Se han definido claramente unas responsabilidades estrictas a lo largo de todo el proceso de producción y venta, que abarcan la inspección en fábrica, el almacenamiento adecuado y
un etiquetado claro de los productos.
Etiquetado transparente, rendimiento mejorado y gestión de ciclo cerrado
están estrechamente interrelacionadas para formar un sistema normativo riguroso. Tras la entrada en vigor oficial de la nueva norma nacional el 1 de enero de 2027, el sector de los envases biodegradables está acelerando su profunda transformación
desde el tratamiento al final del proceso hasta la prevención y el control en origen.








